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En una cata, el objetivo no es simplemente decidir si un mezcal “te gusta”. Es aprender a observarlo, reconocer aromas, encontrar diferencias entre agaves y entender cómo el origen y el proceso terminan expresándose en la copa.
Por eso, si estás buscando una cata de mezcal en Tuxtla Gutiérrez, la experiencia puede cambiar la manera en la que eliges y disfrutas una botella.
Estas son cinco cosas que comenzarás a descubrir.
Es probablemente una de las primeras ideas que cambia después de una cata.
El mezcal puede ofrecer perfiles frutales, herbales, minerales, terrosos, especiados y cítricos, entre muchos otros. Incluso dos destilados elaborados en una misma región pueden sentirse completamente diferentes.
Por ejemplo, Casa Xamu describe a su Espadín Joven con notas frutales, especiadas y minerales; mientras que su Madrecuishe se mueve hacia un perfil terroso, herbal y mineral. El Tepeztate presenta notas herbales, especiadas, mentoladas y cítricas. Casa Xamu documenta estos perfiles en su colección.
Una cata permite dejar atrás el simple “fuerte” o “suave” y comenzar a ponerle nombre a lo que percibes.
Antes de llegar a la boca, hay mucho que observar.
La vista permite comenzar a examinar el destilado; la nariz abre una primera lectura aromática y el paladar confirma, transforma o contradice lo que creíamos haber encontrado.
También aparece algo que solemos ignorar cuando bebemos rápidamente: la permanencia.
Algunos sabores desaparecen casi inmediatamente. Otros evolucionan y permanecen después de beber. Aprender a detenerse en esos detalles cambia la experiencia.
No se trata de memorizar una lista de términos. Se trata de aprender a prestar atención.
Espadín, Tobalá, Madrecuishe y Tepeztate no son simplemente nombres distintos en una etiqueta.
Los diferentes agaves tienen características propias y, además, necesitan tiempos muy diferentes para alcanzar su madurez.
Casa Xamu señala, por ejemplo, aproximadamente 7 a 8 años para su Espadín, 8 a 12 para Tobalá, 12 a 16 para Madrecuishe y hasta 18 a 20 para Tepeztate. Conoce las 7 expresiones de Casa Xamu.
Compararlos uno junto al otro ayuda a entender por qué hablar de mezcal significa hablar de diversidad.
Una buena cata inevitablemente lleva hacia atrás: del mezcal terminado a la forma en la que fue producido.
El agave, su maduración, la cocción, la fermentación y la destilación forman parte de la identidad final del mezcal.
También importa dónde ocurre.
Casa Xamu produce en Santiago Matatlán, Oaxaca, municipio que forma parte de la región protegida por la Denominación de Origen Mezcal, algo que está expresamente reconocido en la declaratoria oficial mexicana. Diario Oficial de la Federación.
Entonces el lugar deja de ser únicamente una historia bonita en la etiqueta: empieza a dar contexto a lo que tienes enfrente.
Quizá esta sea la parte más interesante.
Después de comparar diferentes perfiles puedes comenzar a decir algo más preciso que “me gusta el mezcal”.
Tal vez prefieres expresiones minerales y equilibradas. Quizá buscas perfiles herbales y robustos. O descubres que te atraen más los destilados complejos, terrosos o frutales.
Ese conocimiento sirve la próxima vez que ordenas mezcal en un restaurante o compras una botella o cuando alguien te pide una recomendación.
La boutique de Casa Xamu en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; realiza catas guiadas de mezcal, además de ofrecer sus distintas expresiones para conocerlas directamente.
Porque después de aprender a catar mezcal, difícilmente vuelves a elegirlo de la misma manera.