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Elegir mezcal solamente por el diseño de la botella, el precio o una recomendación puede llevarte a comprar algo que no corresponde con tus gustos.
Una mejor decisión comienza con la etiqueta.
En ella puedes encontrar información sobre el proceso, la especie de agave, el origen, la graduación alcohólica y la trazabilidad del producto. Aprender a interpretarla no requiere convertirse en especialista: basta con saber qué buscar y qué significa cada dato.
Uno de los errores más comunes es confundir la categoría con la edad del producto.
De acuerdo con la NOM-070, existen tres categorías:
La categoría depende de los equipos y procedimientos empleados en las etapas de cocción, molienda, fermentación y destilación. No describe cuánto tiempo permaneció el líquido en madera o vidrio.
La categoría Mezcal Artesanal permite métodos como:
El Mezcal Ancestral utiliza un conjunto más delimitado de métodos, entre ellos horno de pozo, molienda con mazo o tahona y destilación a fuego directo en olla y montera de barro o madera.
Una categoría no es automáticamente “mejor” que otra. Lo importante es que corresponda con el proceso que buscas y que la botella declare la información con claridad.
La clase indica si el mezcal recibió algún tratamiento después de la destilación.
La regulación reconoce las siguientes:
Un mezcal joven no es un producto incompleto. El término joven indica que en esta clase se pueden percibir directamente las características del agave, la fermentación y la destilación, sin la influencia de la madera.
La etiqueta debe indicar el nombre científico o tradicional del maguey o agave utilizado. Cuando intervienen dos o más especies, deben enumerarse en orden cuantitativo decreciente.
Este dato te ayuda a anticipar parte del perfil, aunque no lo determina por completo.
Como referencia:
El resultado también dependerá del territorio, la madurez de la planta y las decisiones tomadas durante el proceso.
La etiqueta debe señalar el estado en el que se produjo el mezcal. También debe incluir la leyenda correspondiente a la Denominación de Origen Protegida.
Algunas marcas proporcionan información adicional sobre la comunidad, el palenque o el maestro mezcalero. Aunque no todos esos elementos aparecen obligatoriamente en la parte frontal, son señales útiles de transparencia.
En Casa Xamu, cada expresión indica su procedencia en Santiago Matatlán, Oaxaca, además de la especie de agave y su método de producción.
El porcentaje de alcohol debe aparecer en la superficie principal de la botella mediante la indicación % Alc. Vol.
La NOM-070 contempla para el mezcal un intervalo de entre 35% y 55% de alcohol por volumen.
Una graduación más alta no significa automáticamente mayor calidad. Tampoco debe utilizarse como el único criterio para decidir si un mezcal será suave o intenso.
La percepción del alcohol también depende de su integración con los aromas, la textura, el dulzor, la acidez, el amargor y el resto de los compuestos presentes.
Cada envase debe contar con una identificación de lote que permita su rastreabilidad. Esta información puede aparecer en la etiqueta o directamente sobre la botella.
El lote conecta la botella con una producción específica. Es relevante porque el mezcal artesanal puede presentar diferencias naturales entre una elaboración y otra.
Estas variaciones no necesariamente representan un defecto. Pueden reflejar cambios en la cosecha, el clima o la fermentación, siempre que el producto se mantenga dentro de sus parámetros de calidad.
La norma establece que los datos de la etiqueta deben ser veraces, comprobables y estar libres de afirmaciones que puedan confundir al consumidor.
Desconfía cuando una botella utiliza palabras como “ancestral”, “artesanal”, “premium” o “tradicional” sin explicar su categoría, procedencia o proceso.
Una buena presentación puede generar interés. La información es lo que permite tomar una decisión con criterio.
No. El humo es uno de los componentes posibles del perfil, pero no debe cubrir por completo al agave, la fermentación o los demás aromas. Una intensidad ahumada alta no demuestra por sí sola un mejor proceso.
No necesariamente. El precio puede relacionarse con la disponibilidad del agave, sus años de maduración, el rendimiento, el tamaño del lote, el proceso y la distribución. La mejor elección es la que combina procedencia clara, proceso verificable y un perfil compatible con tus gustos.
Es un dato importante y obligatorio en la etiqueta del mezcal, pero no cuenta toda la historia. También conviene revisar la categoría, clase, especie, estado de producción, lote y graduación alcohólica.
Una expresión equilibrada de Espadín Joven suele ser una entrada accesible para reconocer aromas frutales, especiados y minerales. Después puedes avanzar hacia ensambles o agaves con perfiles más intensos, como Tobalá, Madrecuishe y Tepeztate.
Aprender a leer una etiqueta cambia la relación con el mezcal.
Ya no eliges únicamente una botella atractiva. Eliges una región, una especie de agave, un proceso, un lote y el trabajo de las personas que lo hicieron posible.
En Casa Xamu encontrarás siete expresiones con perfiles diferentes y una misma raíz: cuatro generaciones de conocimiento mezcalero, 48 familias productoras y un origen comprobable en Santiago Matatlán, Oaxaca.
Explora las expresiones de Casa Xamu y encuentra el mezcal que corresponde con tu gusto, tu momento y tu manera de disfrutarlo.
Busca el moradito. Toma raíz.